Durante el acto oficial de inauguración de la nueva sede departamental, Torres presentó a la licenciada Mariana Enríquez como integrante del equipo de coordinación departamental, y a José David Echeverría Díaz —popularmente conocido como «Pepe» Echeverría— como el nuevo coordinador municipal. La actividad contó con la presencia del actual diputado y coordinador departamental, José García, así como de diversos coordinadores municipales de Suchitepéquez.

«Después de muchos años, regresan». Con esta frase, la secretaria nacional del partido político Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), Sandra Torres, enmarcó la presentación de sus nuevos liderazgos locales durante su visita a Mazatenango el domingo 5 de septiembre.


En el volátil sistema político guatemalteco, la regla general es la caducidad: los partidos políticos nacen, ganan una elección y, en su gran mayoría, desaparecen poco después. Sin embargo, las palabras de Torres pasaron de ser un simple saludo a una declaración de supervivencia institucional.
El peso histórico de esta expresión radica en los tiempos de la política nacional. «Pepe» Echeverría fungió como diputado ante el Congreso de la República por el departamento de Suchitepéquez durante el período 2012–2016 (VIII Legislatura). Para que un líder político pueda regresar a una misma plataforma más de una década después de haber caminado con ella, la institución debe haber sobrevivido al paso del tiempo, a los reveses electorales y al desgaste natural del sistema; un lujo que prácticamente ninguna otra agrupación en el país puede permitirse.

La excepción a los «partidos franquicia»
La historia democrática reciente de Guatemala está fuertemente marcada por vehículos electorales desechables que se desintegran tras alcanzar el poder o al fracasar en el intento. La UNE, por el contrario, ha logrado mantener su estructura vigente, posicionándose como el único partido tradicional que ha sobrevivido a la constante extinción de organizaciones políticas.
El mensaje de Torres en la cabecera de Suchitepéquez tuvo un claro doble propósito. Por un lado, oficializó la reestructuración de sus cuadros locales de cara al futuro, depositando la confianza de las bases municipales en la experiencia de Echeverría. Por otro, envió un contundente mensaje de estabilidad: la agrupación verde sigue siendo una estructura permanente.


La apertura de esta sede refleja el esfuerzo del partido por mantener viva y operativa su maquinaria organizativa en el suroccidente del país. Es una apuesta por la memoria institucional en una Guatemala acostumbrada a que las banderas políticas cambien y desaparezcan en cada ciclo electoral.

