Entrevista con la autora de “Guatemala: linaje y racismo”, sobre el reacomodo del poder, el rol del MP y la irrupción de los pueblos indígenas.
En esta entrevista, realizada en el contexto de FILGUA 2025, realizada por la licenciada en Ciencias de la Comunicación y reportera de Prensa Comunitaria Lucy Chay, la politóloga e intelectual Marta Elena Casaús Arzú ofrece un análisis lúcido y profundamente crítico sobre la persistencia, transformación y desgaste de las élites tradicionales en Guatemala, a más de tres décadas de la publicación de su libro “Guatemala: linaje y racismo” (1992).
Casaús reafirma que las redes familiares oligárquicas que han dominado históricamente el país, lejos de desaparecer, han demostrado una capacidad de adaptación estratégica al contexto político, aunque evidencian un proceso de desgaste, fractura interna y pérdida de hegemonía. Para la autora, estas élites ya no controlan el poder absoluto: hoy comparten el escenario con actores ilegales como el narcotráfico, los CIACS y sectores emergentes vinculados a la economía informal o ilícita.
Un punto clave es la resistencia brutal de estas élites ante el triunfo democrático de Bernardo Arévalo y, especialmente, la irrupción organizada y estratégica de los pueblos indígenas y sus autoridades ancestrales. Casaús reconoce que “no los vimos venir” y que esta fuerza colectiva tomó por sorpresa a las élites tradicionales y a buena parte de la intelectualidad ladina. Esta irrupción ciudadana rompió con el monopolio simbólico del poder.
La autora también denuncia el reacomodo autoritario del Ministerio Público, al que califica como un “ente de servidumbre” que responde a intereses ideológicos y religiosos reaccionarios, y actúa como instrumento para sostener al bloque de poder corrupto. Advierte que algunos sectores tradicionales, lejos de modernizarse, siguen financiando acciones contra el gobierno de Arévalo y apuestan por una reversión autoritaria.
Finalmente, Casaús identifica una transformación en curso: nuevos oligarcas emergen, algunos vinculados al blanqueo de capitales y economías criminales, mientras que sectores empresariales más modernos intentan promover una visión distinta del desarrollo económico. Sin embargo, el panorama sigue marcado por la desconfianza mutua, la crisis de legitimidad institucional y la fragilidad del sistema democrático.
En síntesis, la entrevista no solo actualiza el diagnóstico de Casaús sobre el racismo estructural y las élites familiares, sino que también alerta sobre la configuración de un nuevo bloque de poder híbrido, desigual y conflictivo, donde se disputa el rumbo de Guatemala entre el autoritarismo, la cooptación y una sociedad civil que busca recuperar la soberanía popular.

HABLA DEL CONTEXTO DIFÍCIL NACIONAL E INTERNACIONAL. SU LIBRO GUATEMALA: LINAJE Y RACISMO (1992) TIENE 33 AÑOS DE HABER SIDO PUBLICADO. EN EL MISMO IDENTIFICA A LAS REDES FAMILIARES, ESTRUCTURAS QUE CON LOS SIGLOS HAN MANTENIENDO ESE PODER PARA BENEFICIARSE Y QUE SUBEN A LA ESTRUCTURA DEL ESTADO CADA VEZ QUE HAY CRISIS Y LUEGO DE ARREGLARLA BAJAN PARA CONTINUAR CON SUS NEGOCIOS. NOS MUESTRA QUIÉNES HAN MANDADO Y CÓMO PIENSAN, PERO TAMBIÉN NOS IDENTIFICA UN RACISMO HISTÓRICO ESTRUCTURAL. ¿EL PLANTEAMIENTO QUE HACE EN ESE LIBRO SIGUE IGUAL? ¿HA CAMBIADO ALGO?
El tema de las redes familiares, así como el de las estructuras de larga duración, el tema del racismo como un factor histórico estructural lamentablemente no han cambiado lo que deberían de haber cambiado y lo que un país o una nación moderna y progresista debería de tener.
Prueba de ello es la resistencia tan brutal a un hecho democrático y de soberanía nacional como fue la elección de Bernardo Arévalo. No ha cambiado suficiente porque la oposición ha sido muy fuerte. Sin embargo, yo creo que sí que se han dado pasos importantes.
El bloque de poder, las redes familiares tradicionales, a mi juicio, han sufrido un proceso de desgaste de deterioro muy fuerte.
Y aunque hay grupúsculos de los que todos sabemos que han estado con el Pacto de Corruptos y con la oposición, creo que la gran mayoría de estas redes han entendido que o cambiaban o morían.
Esto es como el Gatopardo en Italia (novela escrita por Giuseppe Tomasi). En un momento determinado se hacen obsoletos. Entonces, no hay otra alternativa más que modificar, cambiar, transformarse o desaparecer.
En ese sentido, las redes familiares tradicionales se han visto enormemente debilitadas por el contexto internacional, fruto de la emergencia y fortaleza de los pueblos indígenas y de las autoridades ancestrales; fruto de la importancia del peso de las remesas de migrantes, pero también, fruto del narcotráfico que también ocupa un espacio económico importante.
Esas redes familiares tradicionales, si bien siguen siendo monopolios y siguen muy fuertes, ya no son la clase dominante, ahora tienen que compartir el poder con otros sectores.
En ese caso, compartir el espacio con el narcotráfico…
Compartir el espacio con el narcotráfico, los CIACS (Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad), con los sectores ilegales, sectores que son el Pactos de Corruptos, que no es narcotráfico, pero que sí se alimentan del aparato del Estado, del abuso y de la corrupción del aparato del Estado.
Lo que se ha producido es un fraccionamiento del poder, que hace que la estructura sea diferente. El hecho de que las antiguas redes o grupos, como el CACIF (Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras), tengan que compartir el poder con otros sectores los hace mucho más vulnerables. Yo diría que hay una crisis de hegemonía fuerte.

EL REACOMODO DEL GRUPO DE PODER Y EL MINISTERIO PÚBLICO (MP) COMO UN ENTE DE SERVIDUMBRE
HABLA USTED DE LOS ACONTECIMIENTOS DE 2023. AHÍ SE IDENTIFICAN DOS MOMENTOS. UNO, CUANDO GANA BERNARDO ARÉVALO LA PRIMERA VUELTA, QUE FUE UNA SORPRESA. Y EL OTRO ES EL PARO NACIONAL LIDERADO POR LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y AUTORIDADES ANCESTRALES QUE DURÓ 106 DÍAS. ¿ESTOS ACONTECIMIENTOS PROVOCARON ALGÚN CISMA A ESTAS REDES FAMILIARES O ALGÚN CAMBIO?
Yo escribí un artículo, de lo poco que escribo, en el sentido de que efectivamente no los vimos venir. Al menos muchísimas personas no vimos que iba a ganar (la agrupación Semilla). Era imposible saberlo porque ocupaba un octavo lugar.
Si no hubieran descartado a una serie de candidatos, entre ellos al MLP, a Roberto Arzú, y otras opciones, pues probablemente la votación no se hubiera inclinado hacia ellos. Además, la primera vuelta de las elecciones registró un dato clarísimo: el índice del voto en blanco (7 por ciento) y nulo (17 por ciento) sumaban el 24 por ciento.
Eso lo que planteaba es un desencanto y un rechazo al sistema cooptado. En ese sentido, la oligarquía o estas élites oligárquicas entraron divididas a la primera vuelta electoral entre el grupo de Giammattei, el de Sandra (Torres) y el otro (Zury Ríos). De alguna manera entraron en colisión, con lo cual no presentaron un frente único. Eso les debilitó enormemente.
Cuando se llega a la segunda vuelta, realmente fue una sorpresa tal que descolocó a todo el mundo. Todo gracias a ese voto joven – eso es importantísimo- que también fue un voto oculto, gracias a ese voto en blanco o nulo, y gracias al apoyo de los pueblos y de las comunidades indígenas. No los vimos venir.
En 2023 se vio muy bien a quiénes apoyaron estas élites tradicionales. Se ve quiénes apoyaron al MP con lo del fraude, ahí tenemos quienes fueron los apellidos a los que la embajada norteamericana les quitó la visa. Podemos ver prácticamente quiénes se opusieron frontalmente. Desde esa perspectiva, yo creo que fue una sorpresa enorme para esa élite de poder que nunca vio venir a los pueblos indígenas.
Y ahí siguen, no solo no vieron venir un gobierno democrático que hablaba que iba a luchar contra la corrupción, sino que no vieron venir la gran fuerza y organización de los pueblos indígenas, que muchos de ellos ni siquiera conocían. Muchas élites intelectuales ladinas no sabían ni siquiera quiénes eran los 48 Cantones o las autoridades ancestrales. Desde esa óptica, fue una sorpresa doble el triunfo de Bernardo y la gran fortaleza, organización y estrategia de las autoridades ancestrales.

EN ESE ENTONCES, USTED IDENTIFICÓ DOS GRUPOS EN ESAS REDES FAMILIARES, UNO QUE ESTABA DISPUESTO A DARLE TIEMPO AL GOBIERNO DE ARÉVALO Y OTRO QUE APOYABA LA TEORÍA DEL FRAUDE ELECTORAL CON APOYO DEL MINISTERIO PÚBLICO PARA DAR UN GOLPE DE ESTADO. LAS ACCIONES JUDICIALES CONTRA EL GOBIERNO DE ARÉVALO SIGUEN. ¿CONTINÚAN AMBOS GRUPOS IGUAL?
Yo considero que sí. Independientemente de que ahora ya no son tan visibles, porque al principio tuvieron una participación muy fuerte, no solo están ahí, sino que financian a esos grupos o a estas fundaciones.
Salió en esos días en la prensa un cuadro muy interesante de quiénes eran los financistas de todas estas redes. Creo que siguen financiando y siguen teniendo muchas reticencias hacia el gobierno de Arévalo. Ahí vemos las declaraciones que hizo un sector del empresariado guatemalteco con Nayib Bukele, en El Salvador. Si pudieran quitarse de encima este gobierno, estarían encantados.
De hecho, toda la gente que apoyó a Donald Trump confió en que iba a poder hacer un proceso de reversión autoritaria.
Dentro de poco publicaré un pequeño libro que es la ampliación al tema de las redes familiares de este proceso de oligarquización del poder. Se está dando un proceso de oligarquización de nuevos oligarcas o de nuevos sectores empresariales vinculados al blanqueo o al narcotráfico, vinculado también con cierto sector de las redes familiares tradicionales, no de todas las redes tradicionales, pero sí con aquellas que siguen apoyando un proceso de reversión autoritaria.
¿SERÍA UNA TRANSFORMACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS DE PODER?
Sería una remodelación o un reacomodo del bloque de poder. Y en ese reacomodo, las redes familiares tradicionales de las que hablo en mi libro ya tienen que compartir el poder con otros sectores, lo cual les supone un reacomodo que muchas veces no es cómodo para ellas, pero que lo permiten.
También se está dando un reacomodo en un sector del empresariado modernizante, como los que conforman el CNE (Consejo Nacional Empresarial) o como Centrarse (Centro para la Acción de la Responsabilidad Social Empresarial), que son otros empresarios que se han dado cuenta que tienen que transformar la economía de este país y que no están presentando una apuesta.
Además, las élites le tenían una fe ciega al señor Trump. Pero se han dado cuenta de las barbaridades que está haciendo y de los impuestos y aranceles que también está aplicando para toda América Latina, incluso para islas donde solo hay pingüinos. Cuando se han dado cuenta de que esa política de desvalorización del dólar que no les está favoreciendo, porque obviamente todos sus capitales están en dólares, eso les hace estar en una situación de mucha incomodidad y mucho desconcierto.
Eso no quiere decir que las élites tradicionales estén apoyando al presidente Arévalo, pero creo que a ninguno de ellos le interesaría en estos momentos quitárselo de en medio, porque cualquier otra solución para ellos sería peor.
¿PODEMOS ESPERAR ENTONCES QUE LAS ACCIONES CONTRA ARÉVALO CONTINÚEN DURANTE TODO SU GOBIERNO? ¿A QUIÉNES LES INTERESA MANTENER ESE PULSO O FINANCIAR ESAS ACCIONES?
No me he puesto a investigar seriamente en ello, pero ¿quiénes podrían estar dispuestos a seguir financiando? Yo creo que todos aquellos sectores recalcitrantes que tienen intereses y que están involucrados o vinculados a temas de blanqueo, no necesariamente que estén vinculados con el narco, pero que tienen la cola machucada, vamos a ponerlo en términos de Sinibaldi o Aycinena.
Ciertos sectores ya están enormemente implicados y que están luchando con todas las fuerzas, apoyando económicamente al Ministerio Público.
Voy a decir que el MP tiene una política de lo que yo hoy le llamo los funcionarios de servidumbre. Tiene una política bastante autónoma, que obedece a cuestiones de carácter ideológico. Como, por ejemplo, estar contra el papa Francisco, ahora contra este el papa recién elegido (León XIV).
El MP obedece a tres tendencias de carácter religioso: los neopentecostales, los sectores más fuertes del neopentecostalismo, no los protestantes, ya que hay que diferenciar; ciertos sectores del catolicismo intransigente como el Opus Dei; y sectores de una nueva secta que se llama Lev Tahor, de los que acaban de detener a los líderes y que también les está apoyando este tipo de política del Pacto de Corruptos. Además de la gran lacra que son los diputados cuyos partidos están jugando un papel dramático.