Por: Abel Reyna Revista Coyuntura
Lo que comenzó como una fotografía rutinaria en su espacio de trabajo terminó siendo el registro del último día laboral de Mildred Ruano. A través de una valiente denuncia pública en sus redes sociales, Ruano ha expuesto una realidad que golpea silenciosamente a muchas mujeres en el ámbito laboral: el acoso sexual como moneda de cambio para la estabilidad o el ascenso profesional.

El chantaje del poder en la administración
El testimonio de Ruano es directo y señala una estructura de abuso de autoridad. Según relata la afectada, un encargado del área administrativa, identificado como el Licenciado Axel, la hostigó de manera insistente con el objetivo de establecer una relación íntima.
Ante la negativa de Mildred de ceder a estas pretensiones para mantener su empleo o escalar posiciones, la respuesta del superior fue el despido inmediato.
“Las personas con un rango mayor que uno se quieren aprovechar siempre de las mujeres y quieren tenerlas cada que pueden, y como yo no quise, me quitó el trabajo”, denunció Ruano con firmeza.

Instituciones de adorno: El fallo de Recursos Humanos
Uno de los puntos más críticos de la nota recae en la desprotección que sienten las trabajadoras frente a los canales «oficiales» de denuncia dentro de las empresas. Mildred cuestionó severamente la efectividad de los departamentos de Recursos Humanos y los Códigos de Ética, asegurando que, en la práctica, estas instancias suelen ignorar las agresiones o proteger al agresor.
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- Inacción: Los mecanismos internos no garantizan justicia frente al acoso de superiores.
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- Vulnerabilidad: El sistema corporativo permite que el rango jerárquico se use como herramienta de coacción.

«Mi dignidad está intacta»
A pesar de la pérdida de su fuente de ingresos, el mensaje de Mildred Ruano es de resistencia y empoderamiento. Su denuncia no solo busca visibilizar su caso particular, sino alertar a otras mujeres sobre los riesgos de callar ante el hostigamiento.
“Salgo con la frente en alto porque mi dignidad está intacta. Niñas, si trabajan y un superior les insinúa algo o las acosa, no se dejen”, concluyó en su mensaje, que ya ha comenzado a generar reacciones sobre la urgencia de protocolos reales contra la violencia de género en el sector agroindustrial y administrativo.
Hasta el momento, no se ha obtenido un pronunciamiento oficial por parte de la empresa o del administrativo señalado respecto a estas acusaciones de acoso y despido arbitrario.
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